La «realidad irreal» del cine de autor chino
agosto 2025
En un país donde el socialismo convive con el capitalismo y lo real se funde con lo irreal, el cine se convierte en testigo de una transformación que desborda las lógicas del realismo clásico.
La realidad china contemporánea, de acuerdo con el novelista Yan Lianke, encarna una «realidad irreal», una existencia que desafía la lógica convencional de causa y efecto. En su ensayo Discovering Fiction [Descubrir la ficción] (2011), Yan acuña el término «mitorrealismo» (shenshizhuyi) para capturar la naturaleza paradójica del postsocialismo chino. La nación es simultáneamente antigua y moderna, socialista y capitalista, y su rápida transformación económica dejó una marca profunda en el tejido cultural y social. Este estado liminal de flujo –ni totalmente arraigado en el pasado ni fuertemente anclado en el presente– brinda un terreno fértil para el desarrollo de un nuevo paradigma artístico. Este artículo propone utilizar el mitorrealismo como una lente novedosa para enfocar el cine chino de autor, una manera de comprender de qué forma estos filmes captan la extraña, y con frecuencia surrealista, textura de la vida contemporánea en China.
El postsocialismo chino y la liminalidad
El sistema chino, que algunos definen como postsocialista y otros como completamente socialista, pero que sin dudas ha sido configurado por las políticas del «socialismo con características chinas», es un sistema de transición, crecimiento y contradicción. El país sigue siendo nominalmente socialista, pero ha adoptado mecanismos de mercado y se convirtió en una potencia económica global. La tensión entre estas dos fuerzas –los ideales socialistas y las prácticas capitalistas– crea un contexto sociopolítico singular, marcado por contradicciones culturales y económicas. Muchos observadores no chinos describen este estado como «postsocialismo», el cual, en palabras del antropólogo James Ferguson, es «una condición histórica en la que el socialismo ha perdido su coherencia como una metateoría de la política, si bien persiste en formas modificadas». Para el marxismo chino, en cambio, se trata de un socialismo que evolucionó para confrontar los nuevos desafíos de esta era y, como tal, es necesario tomar con seriedad la imagen que tiene de sí y de su propio desarrollo. Más allá de las muchas lecturas posibles, en las dos primeras décadas del siglo XXI, China ha visto emerger una realidad singular, caracterizada aquí como intrínsecamente liminal.
En este contexto, los elementos culturales tradicionales chinos –suprimidos durante la era maoísta– han resurgido, fundiéndose con los ideales socialistas y lo que Baudrillard llama la «hiperrealidad» del capitalismo. El resultado es una realidad fluida que resiste la categorización, marcada por una constante oscilación entre el pasado y el presente, entre viejos ideales revolucionarios, las aspiraciones individualistas de la economía de mercado y todo lo que surge entre medio. La rápida transformación de los paisajes rurales y urbanos de China, la marcada desigualdad de riqueza y las injusticias, en paralelo con un visible crecimiento del bienestar económico de la población, el redescubierto interés por las raíces culturales, la omnipresencia de la digitalización y la proliferación de las nuevas tecnologías; todo esto contribuye, debido al ritmo vertiginoso del cambio en China, a un sentido de irrealidad que Yan Lianke identifica como «mitorrealidad». Esto, por supuesto, en su visibilidad e invisibilidad, también está altamente influido por las cambiantes narrativas propias y colectivas que surgen de estas transformaciones radicales que impregnan la vida diaria en todos niveles.
El concepto de «liminalidad», acuñado por el antropólogo Arnold Van Gennep, ayuda a describir esta condición. La liminalidad se refiere a estados transicionales, de suspensión entre dos mundos, en los cuales las reglas y estructuras causales, perceptivas y sociales normales se desintegran. Esta situación de estar «entre» crea un espacio en el cual los límites entre realidad y mito se desdibujan, y prosperan las paradojas y las contradicciones. En el espacio liminal, el potencial creativo se libera entre el caos y la incertidumbre. Es el mítico espacio del pícaro o trickster, el espacio mítico de los rituales y la creación, pero también un espacio de desaparición y desvanecimiento. El mitorrealismo de Yan Lianke narra una realidad liminal china, un espacio donde lo imposible, lo mágico y lo absurdo coexisten con lo cotidiano o, más bien, son lo cotidiano.
El mitorrealismo y lo extraño: la liminalidad con características chinas
El concepto de mitorrealismo de Yan Lianke es una respuesta a las limitaciones del realismo tradicional, en particular, el realismo socialista, que buscaba representar la realidad de una forma directa y lineal. El mitorrealismo, por el contrario, rechaza estas estructuras lógicas fijas y adopta en cambio una visión mitológica y fragmentada de la realidad. Reconoce lo extraño, lo inusual y los elementos místicos de la vida cotidiana, que con frecuencia se ignoran o reprimen en las representaciones realistas convencionales. Hay una cualidad intrínseca de ininteligibilidad y absurdo en las fuerzas que dan forma a las vidas de los individuos y los colectivos: las fluctuaciones del mercado, las campañas políticas, las tendencias digitales, el sistema de producción capitalista transnacional, estas y muchas otras cosas se sienten en la experiencia diaria de la realidad y parece sabotear sus basamentos. Esto se ha convertido en una invasiva nueva normalidad en China, precisamente por la velocidad y la intensidad del cambio en las décadas recientes, y es lo que permitió la emergencia de una percepción mitorrealista.
El mitorrealismo no es un movimiento literario o estético fijo y definido sino un modo de percepción que puede emerger en varias formas artísticas. Se basa en elementos del realismo mágico, pero difiere de él en el enfoque. Mientras que el realismo mágico suele presentar lo fantástico como una capa oculta bajo la superficie de la vida cotidiana, el mitorrealismo plantea que los límites entre lo real y lo irreal son porosos y fluidos. Es el arte de lo «raro» y lo «espeluznante», como lo describe el filósofo Mark Fisher, un arte que desafía el sentido de realidad del espectador introduciendo elementos que son simultáneamente familiares y extraños, y obligándonos a preguntarnos llenos de inquietud cuáles son las fuerzas y agentes causales que operan sobre la realidad.
El mitorrealismo retrata el mundo cotidiano como un sitio de transformación, donde los límites de lo real son constantemente forzados y redefinidos. Este modo de representación rechaza la simple búsqueda de la verdad y adopta en cambio la ambigüedad y la contradicción. El propósito no es solo retratar la realidad tal como es, sino explorar una verdad más profunda y compleja, una que no puede captarse mediante métodos realistas tradicionales ni mediante otros extremadamente experimentales que se distancian de lo cotidiano. En este sentido, la teorización de Yan Lianke no es sino una sistematización de una percepción más generalizada de lo Real, compartida por artistas y novelistas por igual, conozcan o no el trabajo de Yan Lianke.
El mitorrealismo en la cinematografía china: la exploración de lo liminal y lo espeluznante
Comprender la presencia del mitorrealismo en el cine chino requiere que primero consideremos la naturaleza misma del cine. El cine, como forma artística, está singularmente posicionado para manipular nuestro sentido de la realidad. Como sostenía el cineasta ruso Andréi Tarkovski, el cine es el arte del tiempo: «la fuerza del cine consiste en atrapar el tiempo en su real e indisoluble relación con la materia misma de la realidad que nos rodea cada día y cada hora»1. El cine puede manipular tanto el tiempo como el espacio, creando una sensación de realismo o, alternativamente, perturbando el flujo habitual de la causalidad para explorar nuevos ámbitos de percepción.
Mediante la edición, la cinematografía y el sonido, los cineastas pueden crear, en el espacio y tiempo en movimiento, una realidad que se percibe tanto familiar como ajena, lo que lleva al espectador a un modo perceptivo en el cual las distinciones entre lo real y lo irreal se tornan borrosas. Este es el núcleo del mitorrealismo en el cine: una fusión de lo real y lo imaginario, lo posible y lo imposible, lo racional y lo irracional.
Still Life [Naturaleza muerta], de Jia Zhangke (2006), ofrece un cautivador ejemplo del mitorrealismo en el cine chino. En esta película, la aparición de acontecimientos extraños, casi surrealistas –como el breve paso de un ovni a través del cielo o el despegue de un monumento como si se tratara de un cohete–, no lleva a los personajes a reaccionar con asombro o curiosidad. Estos acontecimientos se cuelan en el relato sin comprometer el realismo de estilo documental de la película. Esta yuxtaposición de lo mundano y lo extraordinario crea un sentido de lo irreal integrado en lo cotidiano. La indiferencia de los personajes frente a estos hechos inusuales resalta la coexistencia de lo real y lo irreal en la China contemporánea, una realidad en la que lo extraño se ha convertido en parte de lo ordinario.
De igual manera, Behemoth, de Zhao Liang (2015), emplea el formato documental para exponer el costo ambiental y humano del desarrollo industrial en el interior de Mongolia. La película utiliza una narrativa mitopoética, invocando imágenes que recuerdan a La Divina Comedia de Dante para explorar las monstruosas fuerzas que impulsan la veloz industrialización china. La representación surrealista de los paisajes y el sufrimiento humano revela una «verdad invisible» detrás del discurso mítico del progreso, una verdad que es tan horrorosa como irreal.
En Wrath of Silence [El silencio de la ira], de Xin Yukun (2017), un relato crudamente realista sobre un padre en busca de su hijo perdido en las regiones mineras de China está salpicado de momentos de espeluznante surrealismo. La presencia fantasmal del hijo desaparecido, cuya muerte es el trágico resultado de la injusticia económica y de clase, remarca la tensión mitorrealista entre lo visible y lo invisible. La conclusión del filme, cuando una montaña se desmorona en el momento de una violenta revelación, subraya el trauma y la injusticia que el cine realista no puede captar del todo por sí mismo.
Otros ejemplos relevantes son Kaili Blues [El blues de Kaili] (Bi Gan, 2015), Crosscurrent [Contracorriente] (Yang Chao, 2016), Suburban Birds [Aves suburbanas] (Qiu Sheng, 2018) y Spring Tide [Marea de primavera] (Yang Lina, 2019).
Leer las cambiantes realidades chinas a través del mitorrealismo cinematográfico
El mitorrealismo ofrece una nueva forma de comprender el cine chino contemporáneo y, por extensión, las percepciones de la cotidianeidad china, una forma que trasciende los enfoques realistas tradicionales al tiempo que permanece profundamente arraigada en las experiencias vividas de los individuos. Al abrazar lo liminal, lo extraño y lo misterioso, el mitorrealismo abre nuevas posibilidades para representar la complejidad y las contradicciones de la China contemporánea. Invita a los cineastas y los espectadores a reconsiderar los límites de la realidad y a involucrarse con lo extraño, lo imposible y los aspectos profundamente transformadores de la realidad china.
A medida que el cine chino evoluciona, reconocer el mitorrealismo como una forma tanto estética como perceptual puede resultar esencial para revelar las verdades que se ocultan tras las extraordinarias transformaciones de China, y para entender el rol del cine como un testigo perdurable que dilucida y a la vez documenta estos cambios. Al ofrecer formas novedosas de explorar la realidad liminal de la nación y las tensiones entre lo real y lo irreal en el desarrollo explosivo de estas primeras décadas del siglo XXI, el mitorrealismo desnuda la lógica atroz del Antropoceno y el Capitaloceno en el contexto chino. En un mundo en el que las viejas certezas del socialismo se han erosionado y las promesas de otro en el que la economía y los mercados se erigen, casi religiosamente, como un fin último –que al final desgasta al individuo y a lo cultural, el mitorrealismo ofrece un marco adecuado para comprender la naturaleza compleja, contradictoria y en cambio constante de la China contemporánea, y quizá pueda incluso decirnos algo sobre nosotros mismos. Podríamos considerar extender su aplicación más allá de la literatura, abordando el mitorrealismo como una estética de la posibilidad: un compromiso crítico con lo desconocido, lo absurdo y las a menudo invisibles texturas de la vida cotidiana en un mundo cada vez más contradictorio.
Nota: la versión original de este artículo, en inglés, se publicó en LSE China Dialogues, el 26/3/2024 y está disponible aquí. Traducción: María Alejandra Cucchi.
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1.
A. Tarkovski: Atrapad la vida. Lecciones de cine para escultores del tiempo, Errata Naturae, Santiago de Compostela, 2017.

