El rechazo a los partidos, la expansión de candidaturas independientes y la fragmentación del bloque progresista pueden dar lugar a una Convención Constitucional en la que la derecha opuesta a una nueva Constitución tenga poder de veto. En ese caso, dependerá de la pulsión de la calle la posibilidad de presionar en favor de acuerdos que permitan satisfacer las esperanzas del masivo bloque del «apruebo», que se expresó en el plebiscito en favor de un nuevo pacto social. En medio de la crisis sanitaria, que no se pudo frenar con la vacunación masiva, las elecciones fueron postergadas para el 15 y 16 de mayo.