Sudáfrica será la anfitriona de la próxima cumbre del G-20 en un mundo atravesado por tensiones geopolíticas, crisis climática y fracturas del multilateralismo. Desde esa posición, busca proyectar una agenda del Sur global basada en la reforma de la arquitectura financiera internacional, la justicia climática y nuevas alianzas biorregionales entre África y América Latina, con el desafío de convertir su liderazgo moral en resultados tangibles.