El «cortafuegos» alemán contra la extrema derecha viene impidiendo que esta asuma gobiernos, pero no logra frenar su crecimiento. Dos semanas después de la histórica victoria electoral de Alternativa para Alemania (AfD) en Sajonia-Anhalt, el partido ha aumentado sus votos en las otras dos elecciones regionales: Berlín y Mecklemburgo-Pomerania Occidental. No obstante, en ambos estados podrían gobernar coaliciones progresistas. El ciclo electoral ha significado un golpe demoledor sobre todo para el canciller, Friedrich Merz, y su partido, la Unión Demócrata Cristiana (CDU). Y la pregunta sigue siendo: ¿cómo frenar a la ultraderecha?