En menos de un año, Mario Abdo ha mostrado cómo gobierna la derecha paraguaya. Con un discurso tradicionalista, se ha lanzado contra la agenda de género, ha aplicado políticas económicas ortodoxas y ha desatendido reclamos populares. Mientras tanto, al movimiento campesino, considerado como la espina dorsal de la resistencia social paraguaya, se le ha sumado un nuevo elemento de lucha: los jóvenes que han tomado la dirección de poderosas manifestaciones sociales.