El Congreso peruano destituyó al presidente y eligió a José María Balcázar, el octavo jefe de Estado en una década, quien finalizará su mandato en cinco meses, cuando asuma el ganador de las elecciones del próximo 12 de abril. Aunque pertenece a un partido de izquierda, su nombramiento responde a los intereses de la coalición autoritaria que, mediante el parlamentarismo de facto, gobierna el país blindando sus redes de impunidad.